| Chile, el primer país del primer mundo |
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| Comunicación política |
| Escrito por Melvin Peña |
| Miércoles 13 de Octubre de 2010 15:01 |
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El rescate de los mineros chilenos ha sido una catedra intensiva de las mejores prácticas en la comunicación pública. Veamos las lecciones: 1. Absoluta transparencia, apertura y facilidades para la cobertura periodística hasta debajo de la tierra. Mira el proceso segundo a segundo en CNN. 2. Un montón de historias humanas cargadas de emoción y detalles. Como si no fueran suficientes las emociones de incertidumbre, angustia, dolor y expectativa que en los primeros días de agosto acompañaron el anuncio del derrumbe de la mina, sin saber si los mineros siquiera vivían, luego vinieron la tensión y la duda sobre si iban a poder ser rescatados. Hasta aquí el nudo de una trama que se ha extendido por 69 días. Como en una buena novela, la historia central estuvo coloreada por las microhistorias individuales de los mineros, matizadas por el liderazgo, la pasión, el conflicto, el amor y hasta el desamor, que se expresaban en los mensajes y cartas románticas que llegaban desde el fondo de la tierra. Y, finalmente, este final de feliz, tan bien llevado y condimentado (no olvide que hay un minero con una amante y una esposa, a la que pidió que no estuviera presente en el capítulo del rescate). 3. La presencia in situ del líder del país en el proceso de rescate. Y más que su presencia, la presencia permanente, activa, solidaria, emotiva, cercana y cálida que he visto del presidente Piñera desde anoche. Tan pronto se dio la noticia de que los mineros quedaron atrapados, hace 70 días, el presidente declaró desde Colombia el compromiso de Chile de hacer cuanto fuera necesario para rescatarlos sanos y salvos. Al día siguiente, viajó a su país para ponerse al frente del proceso, desplazando de la agenda su participación en la toma de posesión del presidente colombiano. 4. Una escenificación cargada de símbolos: banderas, eslóganes y arengas: "Chi Chi, le le ¡Viva Chile!" Se gobierna a través de señales, como dicen los autores Tironi y Cavallo, coincidencialmente chilenos, en su libro "Comunicación Estratégica. Vivir en un mundo de señales". 5. Una puesta en escena inteligente, con una sucesión de actos que no ha podido ser mejor pensada. El primer rescatado fue Florencio Ávalos, de 30 años, seleccionado para iniciar el rescate por ser uno de los más hábiles, sanos y templados. Se sabía que iba a subir sereno, sin grandes traumas y que eso iba a generar confianza en los demás compañeros y en toda la audiencia. Afuera le esperaban su esposa, uno de sus hijos (de algunos 10 años) y el presidente chileno, para un encuentro lleno de emoción. El segundo, el carismático Mario Sepúlveda, que lanzó un grito de júbilo desde adentro de la cápsula de rescate, pocos segundos antes de llegar a la superficie. Tan pronto pisó tierra firme, alzó la bandera chilena y cual porrista empezó a arengar a la multitud. Con el segundo afuera, ya la audiencia sabía que podía irse tranquila a la cama, pues el rescate de los demás se proyectaba sin mayores incidentes en el curso de la madrugada. En cualquier secuencia, el mayor impacto y recordación lo tienen el primer y el último elemento. El orden del rescate ha sido el siguiente: primero los más sanos y hábiles, luego los mayores y con problemas de salud y finalmente los más fuertes. 6. La marca país y el relato de Chile como la primera nación del primer mundo en Latinoamérica han quedado reforzados a medida que se desarrollaba la historia de lo que empezó como una tragedia. Ha sido un proceso ordenado, preciso, participativo y responsable, que ha concitado la atención de toda la humanidad y el orgullo de todos los chilenos alrededor del mundo. Se ha hablado incluso de orgullo latinoamericano, y no podía ser de otra manera tratándose de un desenlace cuyo punto de inflexión se inició justamente el Día de la Raza, del Descubrimiento de América o del Encuentro de Dos Mundos (para no ofender a nadie). Este clímax ha proseguido hoy, 13/10/10, una curiosa combinación que suma 33 como los 33 mineros que quedaron atrapados. Como ves, la historia tiene ritmo, aliteración y magia. Hasta el azar se ha puesto de parte de los chilenos. ¡Enhorabuena! |
| Última actualización el Martes 28 de Diciembre de 2010 19:34 |




