DSK gana en el tribunal judicial, pero pierde en el tribunal de la opinión pública PDF Imprimir Correo electrónico
Comunicación de crisis
Escrito por Melvin Peña   
Viernes 30 de Diciembre de 2011 20:00

Dominique Strauss-Khan perdió el puesto de director del FMI y la posibilidad de ser presidente de Francia por causa de una acusación de acoso sexual a una camarera de un hotel de Nueva York, en mayo de 2011. En agosto 23, fue absuelto en los tribunales.

Ganó en el tribunal judicial y perdió en el tribunal de la opinión pública,  como suele ocurrir, pues en el tribunal de la opinión pública, al revés de lo que pasa en el tribunal judicial, los acusados son culpables hasta que demuestren lo contrario.
 
En el tribunal de la opinión pública, el rubicundo y corpulento DSK, ciudadano del primer mundo y máximo representante del poder económico mundial, tuvo menos credibilidad que una negra inmigrante, desconocida, que limpia pisos en un hotel de NY. Pero en el tribunal judicial, la africana perdió el caso precisamente porque no resultaba creíble, ya que los abogados de la defensa lograron encontrar algunas mentirillas en su pasado, de esas que dicen los inmigrantes para salvar el pellejo en Estados Unidos.

Cuando los consultores de comunicación y los consultores legales tienen un cliente común, suelen tener posiciones encontradas, porque mientras aquellos procuran la absolución mediática, estos buscan la absolución judicial . En el caso de DSK, ambos grupos de expertos parecen haber articulado estrategias complementarias. Mientras los abogados se empeñaron y lograron minar la credibilidad de la víctima, los estrategas de comunicación se han empeñado en convertir al victimario en víctima. 
 
Las crisis de imagen suelen terminar relativamente pronto, porque los medios tienen la necesidad de otros escándalos para mantener el interés de sus audiencias. Pero las crisis donde están envueltos confrontaciones judiciales suelen ser peleas a 15 asaltos. Perder el primero no significa necesariamente perderlos todos. Incluso después de besar la lona, hay oportunidad para recomponerse, y procurar por lo menos que la victoria del contrario sea por decisión dividida.

Después de las dramáticas imágenes del 15 de mayo, en la que el ex director del FMI apareció esposado, despeinado, sin afeitar, brilloso y cabizbajo, conducido bajo arresto por policías de NY, DSK ha ido "reparando" su imagen gradualmente, llegando incluso a dictar una conferencia en China sobre la actual coyuntura económica mundial, con el endoso público de prestigiosos economistas y asesores del banco central de ese país.
 
DSK ha ganado algunos asaltos, al obtener el respaldo público de su esposa y de algunos periodistas y medios importantes, que han logrado, por lo menos, sembrar la sospecha del complot; al conseguir la absolución judicial, y, en este mes de diciembre, la difusión de un video interno del hotel Sofitel en NY, en el que se ven a la camarera y a DSK, segundos después de los hechos imputados, cada uno por su rumbo, con relativa calma. Además, a los agentes de seguridad del hotel bailando de alegría, como quien celebra algo, después de dar parte a la policía.
 
En el presunto complot político-económico, que la aparición de este video parece reforzar, estarían implicados el grupo francés ACCOR, dueño de los hoteles Sofitel; los adversarios políticos de DSK, actualmente en el poder en Francia, y sectores norteamericanos interesados en echarlo del FMI, desde cuya posición había criticado que la administración de ese país dejara intacta la claque de Wall Street responsable de la mayor crisis financiera de Estados Unidos en los últimos años.
 
La más reciente acción de recuperación de imagen de DSK es la publicación, a principios de diciembre, de "Los casos DSK, la contra-investigación", donde el protagonista cuenta su versión sobre los hechos, con pelos y señales, y califica de "encuentro estúpido, pero consentido" el match con la conserje. Da una cantidad de detalles sobre su "vida sexual libre" que suenan excesivos a mis oídos, pero quizás no escandalice a los franceses, pues, según él, es "normal en la política".
 
El impacto del escándalo ha continuado a través de sátiras de teatro, un episodio de la serie de TV estadounidense La Ley y el Orden, un artículo de investigación en New York Review of Books en el que se "demuestra" el complot, un muy interesante curso organizado por la facultad de Derecho de la prestigiosa Universidad de Nueva York (UNY), con la participación de profesores franceses y norteamericanos, para analizar las implicaciones legales, mediáticas, culturales, raciales y sexuales de este caso. 
 
Ahora se habla de una película sobre DSK, quien estará interpretado por el gran actor francés Gerard Depardieu. Y todavía falta conocer una demanda civil de la camarera contra DSK en un tribunal de NY. Como se prevé, habrá DSK para rato, pues estas crisis de imagen condimentadas con procesos judiciales regurgitan una y otra vez en la garganta del afectado, como cuando se come arenque.
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P.D. Con este post, termino la serie sobre comunicación de crisis en 2011. No porque no tenga más, sino porque se acabó el año. Felices fiestas y próspero 2012.



Última actualización el Viernes 06 de Enero de 2012 19:28